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Tango



Este Tango forma parte de un apartado de mi catálogo que se ha ido haciendo cada vez más amplio a medida que ha ido aumentando mi interés por la composición de música pedagógica, y de forma muy especial la destinada a la enseñanza de la Música de cámara en niveles no demasiado elevados, técnicamente hablando, de los diferentes instrumentos.
La reforma de las enseñanzas de música en el marco de la LOGSE se inició a comienzos de la década de 1990, y por lo que se refiere a las enseñanzas instrumentales se puso un énfasis, hasta entonces desconocido, en la práctica orquestal y camerística, hasta el punto de que dichas enseñanzas se comienzan ahora a trabajar ya en los primeros cursos del grado medio, y ocupan al estudiante durante todo el resto de dicho grado y en la totalidad del superior. Pero la buena intención legislativa no va acompañada, sobre todo por lo que a la Música de cámara se refiere, de un repertorio adecuado al nivel instrumental propio de dichos cursos, lo que hace a veces muy difícil encontrar obras de dificultad apropiada que, sin embargo, permitan el desarrollo de las capacidades musicales que se pretenden con las enseñanzas de conjunto.
Consciente de ello (tanto por haber colaborado activamente en el desarrollo normativo de la nueva regulación de las enseñanzas, desde el puesto de Asesor Técnico de la Subdirección de Enseñanzas Artísticas del Ministerio de Educación, que desempeñé entre 1992 y 2001, como por hallarse mis dos hijos –estudiantes de violín y violoncello, respectivamente- realizando en esos años dicho tramo de los estudios) me propuse colaborar también activamente como compositor, escribiendo una cierta cantidad de obras que, en buena medida, se han ido incorporando ya al repertorio trabajado en los estudios de Orquesta y Música de Cámara de los conservatorios profesionales.
Las obras de cámara que nacieron con dicha finalidad han ido adaptando su fisonomía a las distintas formaciones propuestas por los profesores de Música de cámara que se han interesado por abordar esta música en sus clases. De este modo el Tango, que originalmente nació para un trío de dos violines y violoncello, ha sufrido una serie de transformaciones instrumentales de carácter muy diverso (oboe, violín y piano; dos violines y piano; violín, viola y piano; violín, violoncello y piano; clarinete, violoncello y piano; clarinete y piano; cuarteto de cuerda; quinteto con piano …).
Desde el punto de vista didáctico, la relativamente fácil ejecución instrumental permite poner el énfasis en la complejidad de la interpretación, que requiere de un rubato constante y por tanto de una gran conjunción del grupo. Por lo demás, la música se explica sobradamente por sí misma.
La primera versión del Tango data del año 1997, y formaba parte de una colección titulada Tres Danzas, para dos violines y piano, que fue estrenada en 1999 por un grupo en el que participaban sus dedicatarios, mis hijos Luis y Guillermo.

José Luis Turina
Madrid, 2011