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Richard Wagner (1813-1883)

Pentimento

Para Orquesta


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Pentimento es un término italiano empleado en el mundo de la pintura –soy hijo y hermano de pintores, por lo que este es mi ámbito artístico más próximo-, y viene a significar en el argot pictórico español arrepentimiento o trepados; esto es, partes pintadas sobre un lienzo de las que "se arrepintió" el artista y fueron posteriormente corregidas, tapadas por el pintor, pero que con el paso del tiempo "trepan" o afloran y se hacen visibles. Así, esta obra musical viene a ser una transposición del fenómeno pictórico al pentagrama. Lo que aquí "estaba debajo" es un fragmento de un cuarteto de cuerda que en la segunda sección de la obra "trepa" más o menos tímidamente, llegando a adquirir en algunos momentos énfasis y claridad.

Diego Velázquez, Felipe IV a caballo (h. 1635)

Diego Velázquez, Felipe IV a caballo (detalle en que puede apreciarse el pentimento)

Pentimento es una pieza para gran orquesta que obedece a una forma tripartita. La introducción parte de la nada, por medio de un sonido imperceptible en la cuerda, a la que se van incorporando el resto de las familias instrumentales en figuraciones que forman como una gran guirnalda ornamental y que acompañan el desarrollo de todo el cuerpo de instrumentos de arco, constituido básicamente por ocho células rítmicas que van haciendo su aparición junto con un desarrollo armónico progresivo (de uno a doce sonidos). Intensidades y dinámica expresiva juegan en este proceso un papel decisivo. Sin solución de continuidad, y tras el climax de la primera sección, se van difuminando instrumentos, figuras e intensidades para, de forma natural, conducirnos a la aparición del cuarteto, cuya presencia, más o menos velada y dialogante con el resto de la orquesta, es la base de la sección central de la obra. El cuarteto se va imponiendo poco a poco a la orquesta en un tipo de escritura que, si comienza conjugando lo atonal con lo tonal, desemboca abiertamente en lo último, desarrollando libremente el leit-motiv de las campanas de Montsalvat y finalizando en una gran variación coral del célebre pasaje armónico con que culmina la escena de la Consagración del Grial en el Parsifal wagneriano.

Richard Wagner, Parsifal (acto I)

Fragmento del cuarteto solista de Pentimento

Richard Wagner, Parsifal (acto I)

Bien puede decirse que esta obra es un tributo de admiración a Richard Wagner, coincidiendo además su realización con el centenario de la muerte de este gran músico, ya que fue compuesta en Cuenca entre los meses de enero y marzo de 1983 (recordemos que Wagner moría el 13 de febrero de 1883). El punto culminante de esta variación coral llega cuando la en un principio tímida aparición de dicho pasaje armónico en el cuarteto adquiere plena presencia en la madera y el metal. La tercera y última parte, en la que el "arrepentimiento" ya no se percibe ni está presente, es una recapitulación abreviada de la primera sección, trabajada por retrogradación; es decir: partiendo del climax con el que finalizaba la primera parte, se van diluyendo las intensidades lentamente, y las ocho células rítmicas de la cuerda van fundiéndose y desapareciendo para terminar en un sonido tenue –quasi niente-, como el que daba origen a la obra.
La partitura, compuesta por encargo de la Orquesta Nacional de España, está dedicada a Tomás Marco, artífice del encargo, y fue estrenada en el Teatro Real de Madrid el 10 de febrero de 1984, bajo la dirección de Jesús López Cobos.

Programa del estreno de Pentimento (Madrid, 1984)

A los pocos meses de su estreno fue seleccionada por Radio Nacional de España para representar a nuestro país en la XXXI Tribuna Internacional de Compositores de la UNESCO, celebrada en París entre los dís 21 y 26 de mayo de 1984, participando en dicho certamen junto a la Sinfonía 2 de Claudio Prieto.


Pentimento fue grabada en 1990 por la Orquesta Filarmónica de Poznan dirigida por José Luis Temes, e incluida en un CD del sello Discobilbao ese mismo año. Posteriormente formó parte de los CDs monográficos "Música española contemporánea", del sello Gasa (1991), y "José Luis Turina. Retrato", del sello Verso, con el que se inauguró en 2008 la colección "Compositores españoles y latinoamericanos de música actual" de la Fundación BBVA.

Portada del CD de la Orquesta Filarmónica de Poznan (1990)

Portada del CD "Música española contemporánea" (1991)

Portada del CD "José Luis Turina. Retrato" (2008)


Grabación


Grabación: Orquesta Filarmónica de Poznan (Dir.: José Luis Temes)


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Primera página de Pentimento


Críticas



"Pentimento", de José Luis Turina, una labor de orfebrería
Por Fernando Ruiz Coca
(Crítica publicada en el diario "Ya". Madrid, 12 de febrero de 1984)

Un nieto de Joaquín Turina, José Luis (Madrid, 1952), está revalidando su ilustre apellido, si bien por caminos muy diferentes de los de su abuelo. Con una formación universitaria y musical muy completa, su carrera y catálogo de obras cuenta con títulos premiados en concursos tan importantes como el Arpa de Oro 1978, en el que fue finalista con su Crucifixus, posteriormente escuchado en las Semanas de Música Religiosa de Cuenca. Autor de un cuento radiofónico para adultos, Sin orden ni concierto, con texto y música propio, lo es también de una ópera, Ligazón.
Ahora nos llega su página más reciente, Pentimento, escrita por encargo de la Orquesta Nacional, que, dirigida por López Cobos, ha traído al Real su primera audición. De diez minutos escasos de duración, se divide en tres momentos que se interpretan seguidamente. En el central transparece, en la minuciosa estructura orquestal, un fragmento de un cuarteto de cuerda, ampliado poco a poco, hasta un coral wagneriano. Precisamente, la palabra "Pentimento" significa en el argot pictórico la reaparición de una pintura que se había cubierto con otra posterior.
Encuadrado este episodio entre dos extremos cuyo desarrollo es inverso: de un "pianísimo" a un "climax", el primero, y lo mismo, al contrario, el otro, revela en el joven compositor una gran maestría en el uso de los recursos orquestales, cuya dinámica se ordena por el doble camino de las intensidades y la acumulación de densidad. Muy bien vista la intención y el sentido estrictamente musical de la partitura por López Cobos, fue hecho patente con convincente claridad, mereciendo muchos aplausos.
[…]



La saga de los Turina
Por Tomás Marco
(Crítica publicada en "Diario 16". Madrid, 12 de febrero de 1984)

El nombre de Turina figura en lugar destacado en la historia musical española, pero tiene ahora continuidad en el nieto del compositor sevillano: José Luis Turina, madrileño, treinta y un años, actual secretario del Conservatorio de Cuenca y autor de obras ya importantes, como Crucifixus o la ópera Ligazón.
Por encargo de la ONE, Turina ha escrito Pentimento, que López Cobos acaba de estrenar con éxito. Y es que se trata de una obra de rigurosa forma, exquisito tratamiento instrumental de la gran orquesta y cuidadas proporciones. Se trata de una obra poética, al mismo tiempo intelectual y sensorial, contenida de desarrollo y de gran interés tímbrico y formal. Turina tiene un esplendoroso oficio, pero también algo que decir. Es un firme valor de la última generación compositiva española.
López Cobos estudió cuidadosamente la obra, la ensayó bien, con la colaboración de la orquesta, y la colocó en lugar preferente del programa. Todo un servicio a la música española. Y como había obra, versión y convicción, el éxito fue claro.
[…]



Solistas de la Nacional, con su orquesta, dirigidos por López Cobos
Por Antonio Fernández-Cid
(Crítica publicada en el diario "ABC". Madrid, 12 de febrero de 1984)

El programa elegido por el maestro Jesús López Cobos para este concierto cobró especial fisonomía por dos hechos: el estreno de un joven compositor español y la actuación, como solistas, de cinco profesores de la propia Orquesta Nacional, amén de otros cuatro en el estreno. Lo que, sin duda, es infrecuente.
José Luis Turina, prolongación actual de un apellido glorioso en la música española, madrileño de 1952, es uno de los compositores más sensibles e interesantes de su generación. El título de su obra, encargo de la ONE, Pentimento, es muy significativo y parte del campo pictórico. Señala la reaparición de antiguas partes pintadas, que otras cubren, pero que afloran un día. Aquí la partitura, distribuidos en tres bloques los diez minutos de duración, se presenta ininterrumpida y ofrece desde el arranque la gran orquesta, que da paso en el centro a un cuarteto de cuerda, para volver en el periodo postrero al empleo de la masa instrumental.
Hay un recuerdo al Wagner de Parsifal, homenaje implícito al músico de Bayreuth en el centenario de su muerte. La escritura es coherente, abunda en contrastes desde los pianísimos de comienzo y clausura hasta plenitudes sonoras de mucho efecto, con rico empleo de todos los bloques, incluidos arpas, celesta y extensa percusión.
Tocada con talante de normalidad —Corvino, Rubén Antón, Navidad y Arizcuren como cuarteto—, la hubo también, cordial, por parte del público, que saludó la presencia del joven autor con redoblados aplausos.
[…]



El estructuralismo expresivo de José Luis Turina en su nueva obra, "Pentimento"
Por Enrique Franco
(Crítica publicada en el diario "El País". Madrid, 13 de febrero de 1984)
Como en el caso de la Orquesta de RTVE, también la Orquesta Nacional Española incluía en su último programa, dirigido por López Cobos, una obra de autor español joven. En este caso, José Luis Turina (Madrid, 1952), situado en la frontera de la generación de Cano y la siguiente de 1961 (la de Roig-Francolí, Encinar, Benet Casablancas, Brotons y Manuel Hidalgo). Admiramos en el nieto de Turina una seguridad de trazo y riqueza de su imaginación sonora.
Pentimento, obra escrita por encargo de la Orquesta Nacional, debe su título a la pintura, cosa nada rara cuando en la familia Turina, junto a los músicos, abundaron siempre los pintores. El compositor traslada al mundo sonoro el fenómeno denominado pentimento, que Henri Marceau sintetiza como "partes de un cuadro rectificadas y que reaparecen, por transparencia, en la superficie definitiva". Lo que en la transposición de Turina reaparece es un trozo de cuarteto de cuerda.
Aparte de esta idea plástico-sonora, lo que importa es su realización y el orden personalísimo del estructuralismo turiniano, tan diverso en los resultados del de su maestro en Italia, Franco Donatoni. Hay en el del español, siguiendo con la transposición de términos, extrardinaria riqueza de luces, que dan al suceder sonoro una imagen incesante en sus mutaciones. La poética de los timbres viene a ser ese constante manejo de la pincelada para dar a la materia máxima función protagonista. En Pentimento, el timbre-color es la idea sustantiva y a él se refiere la inspiración del compositor, capaz de una ordenación aparentemente sistemática, pero de real efectividad expresiva. El triunfo fue grande y la versión, clara y puntual.
[…]



Tres maestros de Madrid
Por Carlos Gómez Amat
(Notas al programa del concierto de la Orquesta Sinfónica de Madrid dirigida por Cristóbal Halffter en el Auditorio Nacional de Música. Madrid, 17 de mayo de 1989)

Cristóbal Halffter, Tomás Marco y José Luis Turina son madrileños de 1930, 1942 y 1952. Madrileños de verdad, aunque las procedencias puedan remontarse a las brumas germánicas —que decían nuestros bisabuelos—, a las nobles tierras navarras o a la luz sevillana. Situados cada uno en su momento y en su circunstancia, han de ser bien diferentes, no ya por la distancia en el tiempo y por consiguiente en la generación, sino también por los elementos de su formación, por su pensamiento y por su concepto de lo que un arte propio es o debe ser. En ninguno de los tres se encuentra el menor rastro de casticismo, cosa que se comprende y se aplaude. No casticismo, pero sí alguna forma de nacionalismo. Un noble nacionalismo cultural e histórico, evidente por los motivos y su tratamiento, en el catálogo de Cristóbal y de Tomás, y menos en el de José Luis. Bien es verdad que el de este último es más corto. Como la juventud, es cosa que se cura con el tiempo. No nos deja de dar alguna pista, por ejemplo, el trabajo admirable sobre las palabras de Valle-Inclán.
[…]
José Luis Turina nos asombró en sus principios por una asimilación natural de los recursos técnicos que podían serle útiles para formar, desde ellos, su lenguaje. Más atento a la manera que a la moda, José Luis se ha manifestado siempre con un absoluto rigor, con una seguridad de mano y de mente que puedan relacionarse con su aspecto de joven profesor. Alguien ha podido decir que a José Luis le sobra técnica. Yo creo que en el arte la técnica nunca sobra. No es algo que se encadena, sino algo que favorece la libertad. En este caso, la técnica sirve para exponer mejor unas ideas que son eminentemente musicales.
Tres músicos de Madrid. Tres artistas grandes. No caeremos en la fácil clasificación entre ellos, pues sus méritos son públicos y reconocidos. Cada cual puede escoger o preferir. Por estos pagos somos demasiado aficionados a los escalafones, reales o imaginarios, y más aún a las comparaciones, quizá no siempre odiosas, pero muchas veces inoportunas. El caso es que estos músicos, cada uno desde su edad y su experiencia, desde su oficio y el significado de su obra, se representan a sí mismos, pero también a sus compañeros, a los veteranos y a los que empiezan.

José Luis Turina. "Pentimento"

Esta obra, encargo de la Orquesta Nacional, se estrenó bajo la dirección de Jesús López Cobos en el Teatro Real, el 10 de febrero de 1984. En el programa de mano se publicó una nota, precisa y aclaratoria, de Pablo López de Osaba, en la que quedan bien patentes los motivos e intenciones del compositor. La palabra italiana "pentimento" significa literalmente "arrepentimiento", pero aquí está tomada en un sentido muy preciso. Decía López de Osaba: "Es un término empleado en el mundo de la pintura y viene a significar en el argot pictórico el trepado; esto es, partes pintadas sobre un lienzo que posteriormente fueron corregidas, tapadas por el pintor, pero que con el paso del tiempo trepan o afloran y se hacen visibles. Así, esta obra musical viene a ser una trasposición del fenómeno pictórico al pentagrama. Lo que aquí estaba debajo es un fragmento de un cuarteto de cuerda que en la segunda sección de la obra trepa más o menos tímidamente, llegando a adquirir en algunos momentos énfasis y claridad".
El mundo de la pintura está bien próximo, familiarmente, a José Luis Turina. No es extraño que se refiera a sus fenómenos o a sus procedimientos. Sigamos leyendo: "El cuarteto se va imponiendo poco a poco a la orquesta en un tipo de escritura que, si comienza conjugando lo atonal con lo tonal, desemboca abiertamente en lo último, en una gran variación coral del famoso pasaje armónico con que culmina la escena de la consagración del Grial en el Parsifal wagneriano. Bien puede decirse que esta obra es un tributo de admiración a Wagner, coincidiendo además su realización con el centenario de la muerte del músico, ya que fue compuesta en Cuenca entre los meses de enero y marzo de 1983".
El cuarteto anterior no es en ningún modo protagonista, sino un punto de partida en el pensamiento y un núcleo que palpita en el sonido real. Este sonido no aparece bruscamente al principio; surge como algo natural que nace del silencio, y de la misma manera, al final se pierde, se apaga, evitando un remate definido. La trama musical es muy compleja, con momentos repetitivos que crean un clima mágico, con detalles como el del flautín, que puede recordar un ruido nocturno de la naturaleza. Partiendo de la nada, la música llega a un estallido violento que luego se remansa. Hay una lucha, un agonismo, con episodios enormemente tensos. Hasta en la relajación hay tensión interna, que llega a ser angustiosa, aunque no se puede hablar propiamente de expresionismo. Lo tonal lucha por imponerse, sin obtener una clara victoria.
Pentimento es obra firmemente estructurada, con una estupenda lógica en su línea. Es breve y además se hace corta, lo que no es mal mérito. La partitura está dedicada a Tomás Marco.



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(Partitura y particellas sin marcas de agua disponibles en www.asesores-musicales.com )