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25 años dando la nota

Reportaje publicado en el número 2 de la revista Luces de Cultura (Ministerio de Cultura, julio-agosto de 2008)


Entrevista
Reportaje


Entrevista con José Luis Turina, Director artístico de la JONDE


Pregunta.- En la actualidad, cuando se cumplen 25 años de existencia, ¿ha logrado la JONDE lograr su consolidación tanto en la formación de los jóvenes músicos como en su papel de ‘puente’ entre el mundo académico y el laboral?
Respuesta.- El objetivo que impulsó su creación se ha alcanzado plenamente. La JONDE es no sólo un magnífico instrumento de formación, sino que cada vez es mayor el número de orquestas profesionales que se dirigen a nosotros en solicitud de instrumentistas para cubrir vacantes de forma puntual. Y por supuesto, el número de profesores de plantilla de las distintas orquestas que han sido en su momento integrantes de la JONDE es cada vez mayor.

P.- La JONDE fue considerada en sus inicios una institución pionera en España. ¿Cuáles serían a su juicio las líneas fundamentales para afrontar los próximos años? En otras palabras, ¿qué tiene que cambiar o mejorar tanto en lo referente a su funcionamiento como en los objetivos a alcanzar en el futuro? ¿Sería deseable incrementar el número de plazas de alumnado?
R.- En la actualidad el número de jóvenes músicos que solicitan ser admitidos a la JONDE es muy elevado (cerca de un millar al año, de las distintas especialidades), y como es lógico la Bolsa de instrumentistas ha crecido de forma proporcional en los últimos años, estando en la actualidad en torno a los 250 integrantes. Naturalmente, no todos pueden participar de forma simultánea en los diferentes encuentros anuales, y por esa razón no sería oportuno pensar en un incremento en el número de plazas, ya que para cada programa se necesitan aproximadamente un centenar.
En cuanto a las líneas fundamentales para los próximos años, la JONDE debe resolver su gran asignatura pendiente, que es nada menos que su proyección internacional. Cuando se creó debía afrontar de inmediato las lagunas formativas de nuestro sistema musical, pero una vez resuelto ese aspecto, y existiendo ya al menos una joven orquesta en cada Comunidad Autónoma, la JONDE debería ser la encargada de mostrar en el extranjero el excelente nivel de los jóvenes músicos españoles, que crece sin cesar y aún no ha tocado techo. Es sencillamente un problema presupuestario, que ójala pueda corregirse cuanto antes.

P.- Siempre se ha dicho que España es país de pintores y poetas ¿En qué ha cambiado este escenario en este último cuarto de siglo, considerando el gran avance experimentado en la construcción de modernos auditorios en España, junto a la labor continuada de los conservatorios y la creación de nuevas orquestas estables?
R.- Pues sí, está claro que la tendencia es claramente que la cantidad y la calidad de los músicos supere a la de las otras manifestaciones artísticas. A mi modo de ver, todo hay que atribuirlo a una sucesión de actuaciones encadenadas que han tenido lugar en nuestro país en las dos últimas décadas del pasado siglo. La creación de auditorios llevó a la de orquestas que los dotaran de contenido, y para nutrirlas hubo que recurrir a una gran cantidad de profesionales extranjeros, pues nuestro sistema educativo de entonces era incapaz de producirlos en número suficiente. Y esos profesores, a su vez, no sólo se han limitado a tocar en las orquestas, sino también a formar a las nuevas generaciones de instrumentistas. La expansión generalizada de jóvenes orquestas, a partir de la JONDE, y la reforma de la enseñanza musical hasta situarla en la misma línea formativa de los países de nuestro entorno, eran la consecuencia inevitable de todo ello.

P.- Por la JONDE han pasado en el último cuarto de siglo centenares de instrumentistas. ¿En qué ha cambiado en este lapso de tiempo el nivel de preparación de los jóvenes músicos?
R.- Hay un dato que revela claramente cuál ha sido el incremento de calidad y cantidad al que antes me refería: cuando el tribunal que recorría Europa realizando las audiciones anuales para la EUYO (Joven Orquesta Europea) venía hace quince años escogían a uno o, todo lo más, dos candidatos españoles. Desde hace unos años, el número de españoles que integra la EUYO y otras jóvenes orquestas europeas similares, como la Gustav Mahler o la del Festival Schleswig-Holstein oscila entre 15 y 20. Creo que eso es una demostración elocuente del buen nivel alcanzado por nuestros jóvenes músicos sinfónicos. Además, España es el país que presenta más candidatos para estas audiciones, después de Holanda y Gran Bretaña.

P.- ¿Cuentan los jóvenes intérpretes con la calidad suficiente como para no tener que importar músicos extranjeros? ¿Dispone ya España con una ‘cantera’ de intérpretes consolidada?
R.- Antes hice alusión a que cada vez hay más músicos en las orquestas que han sido integrantes de la JONDE, con lo que es probable que la cantera que proporcionan esta orquesta y las de las Comunidades Autónomas pudiera ser suficiente para nutrir de buenos profesionales las orquestas españolas. Pero no debemos olvidar que esas orquestas son tan españolas como europeas, por lo que la convocatoria de plazas tiene que estar abierta a todos los músicos de la UE. Y como hay muchos que quieren venir a trabajar a España, lo normal para el futuro será que las orquestas sean plurinacionales. Pero desde luego que a los jóvenes músicos españoles que ahora manifiestan un gran talento no les va a faltar trabajo, tanto en orquestas como en la enseñanza, que, no lo olvidemos, sigue siendo una gran salida profesional.

P.- Nos hemos referido a la labor formativa, pero ¿cuál es a su juicio el nivel de la creación musical en España actualmente?
R.- También en ese campo es unánimemente reconocido que España pasa por un excelente momento en lo que a la composición musical se refiere. No solamente por el número y la calidad de compositores, de todas las generaciones, sino también por las oportunidades de ver las obras programadas con cierta frecuencia por orquestas, grupos de cámara y solistas. Además, hay un buen número de concursos de composición, algunos de ellos muy importantes, que siempre son un buen punto de partida para darse a conocer. Y, lo más importante, se está creando entre las nuevas generaciones de intérpretes una especial atención hacia la creación contemporánea. Buena prueba de ello es la Academia de Música de Cámara de la JONDE, una iniciativa del CDMC que luego pasó a ser asumida por la orquesta. La Academia celebra un encuentro anual (entre el 20 y el 30 de junio tendremos el de este año, en que actuaremos en la clausura de la temporada del CDMC), y los miembros de la JONDE no sólo no son reacios a colaborar en sus programas, casi siempre voluntarios, sino que se comprometen con ellos de forma entusiasta, en una respuesta que siempre desborda nuestras previsiones.
Por supuesto, no todo es un lecho de rosas en la creación contemporánea española; pero hay una tendencia hacia la normalización del repertorio que debe ser saludada con optimismo.

P.- ¿Se ha incrementado el público y las personas interesadas y aficionadas en la música en el país durante este tiempo, tanto como para considerar que la música ha alcanzado por fin el estatus y la importancia cultural entre los españoles que le corresponde?
R.- La creación de nuevos públicos es sin duda la asignatura pendiente del panorama musical (y no sólo en España, ya que es un problema generalizado), y las diferentes instituciones –sobre todo orquestales- están desarrollando programas pedagógicos para asegurarse que los niños, adolescentes y jóvenes de hoy serán los abonados de mañana. Todo eso lleva necesariamente a cuestionarse si las formas habituales de hacer la música son las más adecuadas para esa renovación de público, tan necesaria, o si por el contrario hay que “rejuvenecerlas” de algún modo. Y a mí me parece que, mientras la integridad de la música –es decir: el fondo- quede preservada, la forma de ofrecerse puede sufrir todas las experimentaciones que sean precisas para su mayor difusión.
En todo caso, está claro que la atención hacia la música en la educación general sigue siendo insuficiente, y ahí es donde seguramente está el nudo gordiano de la cuestión, en ese divorcio tan ancestral como incomprensible entre la educación y la cultura que sufrimos en este país.



25 años dando la nota


Conciertos para un aniversario

La Joven Orquesta Nacional de España cumple veinticinco años en la tarea de formar a los jóvenes músicos españoles. Desde 1983, bajo los auspicios del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM), han sido cientos los jóvenes a los que se les ha dado la oportunidad de perfeccionar sus conocimientos a través del estudio y la práctica de un repertorio sinfónico y de cámara, tutelados por profesores de reconocido prestigio. El objetivo perseguido se ha alcanzado satisfactoriamente y hoy día es palpable la calidad alcanzada por los instrumentistas españoles.

La JONDE va a conmemorar durante este año y el 2009 su 25º aniversario. Para celebrar la efemérides, este verano tendrá lugar un encuentro en torno a los Gurrelieder, de Arnold Schoenberg, una de las obras para mayor plantilla de orquesta que se han compuesto. Los conciertos se celebrarán el 25 de julio en Zaragoza y el 27 de julio en Barcelona. La orquesta que se formará junto a la Joven Orquesta Nacional de Cataluña estará dirigida por Josep Pons y contará con la intervención de cuatro coros y seis solistas, con más de 300 músicos en escena.
También se celebrará un encuentro de la Academia de Música Contemporánea de la JONDE con uno de los mejores directores de música contemporánea, Peter Rundel. El evento finalizará con dos conciertos, uno el 29 de junio en el Palacio Castillo de Magalia (Las Navas del Marqués, Ávila), y otro el 30 de junio en el auditorio del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid.

“El objetivo que alcanzó su creación se ha alcanzado plenamente”. José Luis Turina de Santos, director artístico de la Joven Orquesta Nacional de España (JONDE), expresa con rotundidad su total convencimiento de la consolidación de una iniciativa en el año en que se conmemora el vigésimo quinto aniversario de su creación. Fue en 1983 cuando la JONDE nación bajo los auspicios del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM) –organismo dependiente del Ministerio de Cultura– con la finalidad de contribuir a la formación de los jóvenes músicos españoles. En sus inicios fue considerada una institución pionera en España.
Su dirección artística ha sido desempeñada por Edmon Colomer (1983-95), Llorenç Caballero (1995-2001), y desde 2001 por José Luis Turina, galardonado en 1996 con el Premio Nacional de Música.
En estos 25 años de existencia han sido cientos los jóvenes a los que se les ha dado la oportunidad de ampliar y perfeccionar las enseñanzas recibidas previamente en los centros académicos, a través del estudio y la práctica de un repertorio sinfónico y de cámara. Se trataba de dar cumplida respuesta a la precariedad musical existente en la España de entonces.
Afortunadamente, hoy la situación ha variado sustancialmente y de forma claramente positiva, aunque aún pervivan insuficiencias que hay que superar. En la actualidad son cerca de un millar los jóvenes que cada año solicitan ser admitidos en las distintas especialidades de la JONDE y, como consecuencia de esta elevada cifra, la bolsa de instrumentistas ha crecido de forma proporcional y se sitúa en la actualidad en torno a los 250 integrantes. Un incremento similar ha sufrido en este periodo de tiempo el número de profesores de plantilla de otras orquestas, que en su momento fueron integrantes de la JONDE.


Un salto cuantitativo y cualitativo

El gran salto que se ha producido no ha sido sólo cuantitativo, sino también cualitativo. Si hace un cuarto de siglo el objetivo prioritario era satisfacer la demanda de profesionales, para solventar el ancestral atraso del país y crear al mismo tiempo una cantera de buenos instrumentistas, ahora la situación ha variado sustancialmente. Los datos en este sentido con elocuentes. Cuando hace unos años un tribunal extranjero recorría Europa realizando audiciones anuales para la Joven Orquesta Europea (EUYO), escogía, en el mejor de los casos, a dos candidatos españoles. Actualmente el número de españoles que integra la EUYO y otras orquestas similares, como la Gustav Mahler y la del Festival Schleswig-Holstein, oscila entre 15 y 20. “Creo que esto es una demostración del buen nivel alcanzado por nuestros jóvenes músicos sinfónicos”, señala Turina. España es el país que presenta más candidatos para estas audiciones después de Holanda y Gran Bretaña.


La JONDE celebra cinco encuentros anuales

En el ámbito de su labor pedagógica, la JONDE celebra cinco encuentros al año que se programan en los periodos no lectivos y vacacionales: cada miembro cada miembro de la orquesta se enfrenta a un programa de trabajo, tutelado por profesores de reconocido prestigio internacional, que tiene como objetivo profundizar en el estudio de un instrumento a través de un repertorio sinfónico y camerístico. De esta forma, los jóvenes se sumergen en la música sinfónica y de cámara. También pueden hacerlo con la música más actual, ya que la Academia de Música Contemporánea, dependiente de la Joven Orquesta, programa encuentros de forma regular que cuentan con la presencia de los propios autores.


Cerca de un millar de jóvenes solicitan cada año ser admitidos en la orquesta

Esta intensa labor formativa ha influido necesariamente en el nivel de la creación musical española. “Es unánimemente reconocido que España pasa por un excelente momento en cuanto a la creación musical se refiere”. José Luis Turina alude no sólo al número y a la calidad de los compositores en la actualidad, sino también a las oportunidades que existen de estar presentes en las frecuentes programaciones que ofrecen orquestas, grupos de cámara y solistas en España. “Y, lo más importante, se está creando entre las nuevas generaciones de intérpretes una especial atención hacia la creación contemporánea”, concluye.
La JONDE ha colaborado con solistas tan importantes como Mstislav Rostropovich, Rafael Orozco, teresa Berganza, María Bayo, Agustín León Ara, John Williams, Christian Zacharias, Juan Diego Flores y Deszo Ranki, entre otros; y la han dirigido maestros como Edmon Colomer, Carlo Maria Giulini, Jesús López Cobos, Gunther Schuller, Arturo Tamayo, Salvador Brotons, Peter Maag, Paul Goswin, Lutz Köhler, Josep Pons, Juanjo Mena, Alberto Zeda, Christopher Hogwood, José Serebrier, Jakov Kreizberg, Geroge Pehlivanian, Vasily Petrenko y Gianandrea Noseda.


Proyección internacional. Su gran desafío

José Luis Turina, director de la Joven Orquesta Nacional de España, resalta que ahora “la JONDE debe resolver su gran asignatura pendiente, que es nada menos que su proyección internacional. Cuando se creó debía afrontar de inmediato las lagunas formativas de nuestro sistema musical, pero una vez resuelto este aspecto, y existiendo al menos una joven orquesta en cada comunidad autónoma, la JONDE debería ser la encargada de mostrar en el extranjero el excelente nivel de los jóvenes músicos españoles, que crece sin cesar y aún no ha tocado techo. Es sencillamente un problema presupuestario que ójala pueda corregirse cuanto antes”.
La Joven Orquesta Nacional de España ha participado en estos veinticinco años en la mayoría de los festivales y ha ofrecido conciertos en los principales auditorios de España, entre los que destacan sus colaboraciones habituales con el Festival Internacional de Música Contemporánea de Alicante y en el Festival de Música Religiosa de Cuenca. Respecto a su proyección internacional, ha realizado giras por Bélgica, Rusia, Ucrania, Estonia, Hungría, Francia, Estados Unidos, Italia, Reino Unido, Portugal, Luxemburgo, Alemania, Holanda y Austria, que le han permitido actuar en las principales salas de conciertos del mundo.