Cuestionario para el programa Inventario de inventores

Dirección y presentación: Marcos Castán

Radio Clásica, 16 de febrero de 2010


Introducción

“Nací en Madrid hace casi 57 años, pero me gesté en Galicia, pasé mi niñez en Cáceres y mi adolescencia en Barcelona. Mi padre, pintor y catedrático de Dibujo en Educación Secundaria, se trasladó a Madrid en 1970, lo que me permitió estudiar en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid y participar de la vida musical española más activa del momento. Con treinta y pocos años me dejé crecer una barba que compensase la caída del pelo, y de la que no tengo intención de abdicar. Me gusta especialmente la lectura, y disfruto enormemente tratando a la nueva y excelente generación de músicos españoles.
Me llamo José Luis Turina y soy compositor”


Vida personal-social

- La composición me ha enseñado a organizar al trabajo, calcular muy bien el tiempo y tenar una percepción de la vida en la que no prima la inmediatez, sino la recompensa de lo que puede obtenerse a medio y largo plazo.

- Un recuerdo de niñez. Éramos cinco hermanos y teníamos que ingeniárnoslas para que una misma habitación sirviera para varios fines. Durante una época tuve que dormir en el estudio donde mi padre pintaba durante el día. Al meterme una noche en la cama me cayó encima el cuadro que mi padre estaba pintando. Quitarme la pintura al óleo de la cara, las manos y la cabeza a base de aguarrás me ha dejado un recuerdo similar al de la famosa magdalena de Proust cada vez que percibo ese olor.

- Una persona de gran influencia en su vida. Ha habido varias, tanto en lo que se refiere a influencia positiva como negativa. Como sería injusto dejarme nombres fuera, tanto en un sentido como en otro, prefiero no dar ninguno.

- ¿Recuerda cuándo decidió ser compositor? Cuando me di cuenta de que jamás ibe a poder tocar el violín, que era lo que más me hubiera gustado (téngase en cuenta que me inicié en el estudio de la música con 17 años cumplidos, edad muy complicada para empezar a estudiar un instrumento), y que si quería dedicarme a la música tenía que optar por una vía distinta.

- Lo peor de la profesión. La lentitud del trabajo, que obliga a invertir muchas semanas, meses e incluso años en lo que luego ha fe durar sólo unos minutos. Lo mejor, darse el gustazo de sentarse en una sala de conciertos para oír el resultado. Du modo que siempre se compensa una cosa con la otra.

- Si no fuera compositor me gustaría ser... Tengo la suerte de ejercer dos profesiones, la de compositor y la de docente de una parte de la composición, como es la Armonía. Esta última me proporciona unos ingresos fijos que me permiten componer lo que me apetece, sin ningún tipo de servidumbres estéticas ni económicas. Así que me considero muy afortunado.

- ¿Es fácil para su pareja, familia, amigos... convivir con un compositor? No creo que el hecho de ser compositor me haya producido problemas específicamente derivados de esa circunstancia. Los que he tenido (que han sido muchos y muy serios) están relacionados con otras causas de índole muy diferente, y seguramente los habría tenido igual si me hubiera dedicado a cualquier otra profesión. La razón es que he procurado y procuro vivir mi vida profesional de una forma no neurotizada, plenamente insertada en mi cotidianidad. Cuando mis hijos eran pequeños me gustaba tenerlos jugando alrededor del piano mientras componía, y hay unas cuantas obras de ese periodo fueron total o parcialmente compuestas en el parque de El Retiro, donde pasaba muchas horas con ellos.

- La naturaleza humana. ¿”lobos para los demás” o “buenos salvajes”? Supongo que ambas cosas, y según en qué medida una predomine más que la otra así responderá socialmente cada individuo. De todas formas, esta pregunta es más de psicólogo que de compositor.


Componiendo. Ser compositor es...

- ¿Qué requisitos ha de cumplir un buen compositor? Básicamente dos: tener buenas ideas, y disponer de una buena técnica para desarrollarlas.

- ¿Qué es la inspiración (si existe)? Supongo que es la forma de denominar un estado ideal, en que se dan unas circunstancias propicias para la labor creativa. No creo mucho en ella como un a priori, paro reconozco que cuando esas circunstancias se dan se disfruta mucho más del trabajo.

- ¿Tiene un procedimiento general a la hora de componer? No; todo do más, una cierta disciplina y mucha voluntad para vencer la pereza inicial, que es terrible.

- ¿Se encuentra en algún estado psíquico/físico especial a la hora de componer? A mí me pasa lo mismo que le ocurría a Lutoslawski, y de hecho me sentí muy reconfortado cuando lo leí en un libro de entrevistas con él: que no encuentro ningún placer especial en el hecho de componer. Habría que hablar más bien da una autoimposición, que acepto con más o menos agrado según las ocasiones. De modo que el estado anímico inicial es siempre más bien adverso. Por lo tanto, el adiestramiento y la disciplina han sido para mí dos herramientas fundamentales para poder desarrollar mi profesión.

- ¿Compone al piano o con otros instrumentos? Siempre compongo al piano cuando escribo para piano, pero rara vez lo uso cuando escribo para otros instrumentos o agrupaciones instrumentales.

- ¿Qué estilo/compositor/pieza del pasado le ha podido servir como modelo e inspiración? Muchos y muy variados: gregoriano, renacimiento, barroco, clasicismo, romanticismo, impresionismo... de todos ellos hay muchas referencias en una gran parte de mi música, ya desde los propios títulos (Fantasía sobre una Fantasía de Alonso Mudarra, Variaciones y desavenencias sobre temas de Booccherini, Cinco preludios a un tema de Chopin, Variaciones sobre dos temas de Scarlatti, etc.). Yo estoy firmemente convencido de que luchar contra la tradición es una batalla perdida, y en consecuencia he intentado siempre lograr mi propia síntesis entre tradición y modernidad. El resultado ha sido mejor en unas ocasiones que en otras, pero siempre está ahí de una manera o de otra, incluso en mis obras más aparentemente avanzadas.

- ¿Puede definir algunas “etapas” en su trayectoria compositiva? Pues a lo mejor podría ponerme a ello, pero le dejo esa tarea a especialistas en el género. Sí puedo decir que más que "etapas" en mi caso habría que hablar de "géneros" muy diferentes que he abordado de forma ininterrumpida y simultánea (música escénica, de cámara, sinfónica, pedagógica, etc.), por lo que recorren todas mis posibles etapas. Pero esto no quiere decir que tenga una "etapa" más clásica o académica y otra más avanzada o rupturista, ya que continuamente estoy oscilando de una a otra, incluso dentro de una misma obra. Por eso prefiero que el psicoanálisis creativo me lo haga un experto.

- Instrumento o formación que atrae especialmente su interés ahora mismo. Ahora mismo y siempre, el violín. En realidad, mi vocación al iniciarme en el estudio de la música era de violinista, no de compositor; pero el haber empezado muy tarde (con 17 años cumplidos) me fue llevando a dejar la práctica instrumental, con la que nunca llegué a hacerme, por la "intelectual".

- Un proyecto que le gustaría realizar. Continuar con la traducción de algunas obras de Leonard B. Meyer que me parecen esenciales y no existen en castellano. Hace unos años traduje Emoción y significado en la música, el libro básico de Meyer, para Alianza Música- y ahora me apetecería hacerlo con algún otro título pendiente. Meyer es un autor fundamental para el entendimiento de los procesos psicoperceptivos de la música, y ese es un tema sobre el que se ha escrito ya bastante, pero falta aún mucha bibliografía en español.

- Una influencia extramusical en su obra. Todas las que se derivan del lenguaje (tanto de lo que se refiere a los aspectos melódicos del habla, como de los sintácticos), que he empleado muchas veces danto en obras vocales (Musica ex lingua, Desintegración sintáctica de un Soneto de Góngora) como puramente instrumentales (Seis metaplasmos).


Reflexiones. La música es...

- ¿Hay algún significado extramusical en la música? Por supuesto que, al carecer de semanticidad y al no ser referencial, el significado es distinto para cada mente. Siguiendo a Fubini tal vez sería más correcto no hablar tanto de “significado”, que es muy cuestionable, como de ”sentido”, que es indudable. Pero nos empeñamos siempre en encontrarle cinco pies ad gato con estas cuestiones, con nulo o escaso resultado, como es lógico.

- ¿Por qué nos emociona la música? Porque incide de forma directa en toda la cadena da resortes qua acaban provocando los sentimientos (hasta su tiempo de materialización es el mismo).

- ¿Quién debe reconocer al artista: él mismo, el público, la crítica... Él mismo, fundamentalmente. Crear es un acto absolutamente introspectivo y solitario, por lo que es fundamental que uno se crea lo que está haciendo. Lo que no quita para que a todo artista le guste después ser reconocido en su entorno social: público, crítica, y también familia y, cómo no, intérpretes, sin los que no seríamos nada.

- ¿Es la música (/el arte) un vehículo de conocimiento de la realidad? Posiblemente sea incluso algo más, al abrirnos las puertas de una realidad que está más allá de la puramente perceptible a través de los sentidos.

- Algún pensador (/escuela/teoría) con el que se sienta especialmente de acuerdo a la hora de valorar el fenómeno musical (/artístico). Hay varios, entre los que tengo que destacar a Laonard B. Meyer y Enrico Fubini; y en lo que se refiere al arte en general me ha interesado también el pensamiento de Umberto Eco y Antoni Tàpies.

- ¿Hasta qué punto puede/debe la interpretación colaborar con la creación? Hasta el 100%. Una obra no es buena hasta que surge un intérprete que la hace suya. Salvo excepciones de las que prefiero no acordarme, me considero muy afortunado con los intérpretes que me han tocado en suerte. No hay nada que pueda sustituir a la compenetración entre el compositor y el intérprete a la hora de alcanzar un resultado de gran calidad.

- ¿Qué debe esperar de un concierto el espectador? Como frecuentador de conciertos he aprendido con los años a acercarme a un concierto con una “disposición neutra”, para que las posibles expectativas no resulten frustradas. Eso es difícil con programas de repertorio, pero no me cuesta nada hacerlo con obras nuevas. Por eso no estoy nada seguro de si es conveniente dar demasiada información previa sobre lo que se va a oír, que lo que hace es condicionar en exceso la escucha, o si es mejor ofrecerla después a quienes puedan estar interesados después de la audición. A mi modo de ver, ése debería ser el verdadero papel de la crítica.

- ¿Cree posible la aparición de un nuevo gran lenguaje común en la música futura? No. Además, no creo que eso le pudiera interesar ahora mismo a nadie.

- ¿Es buena persona el buen compositor (/artista)? Relación entre arte y ética. Parecería que debería ser así, pero no debe de ser una condición sine qua non, porque en la Historia de la Música hay unos cuantos nombres de grandes compositores que también fueron grandes indeseables.


Actualidad musical. La música contemporánea en España…

- ¿Qué opina de los concursos de composición? Cuando están dirigidos a los jóvenes son una buena manera de dar a conocer a compositores interesantes que difícilmente pueden hacer oír su voz de otra forma. En los demás casos no me parece que tengan mucho interés, hasta el punto de que yo he participado en poquísimos.

- Estado actual de las relaciones con los intérpretes. El mío personal, muy bueno. No creo que otros compositores puedan decir lo mismo, pero en este caso sí que creo que cada uno tiene lo que se merece, y que según como trates a los demás, así será el trato que recibas.


“Coda”

“Todo arte presume un trabajo de selección. Las más de las veces, cuando me pongo a la obra, mi objetivo no es todavía muy preciso. Si en este momento de mi operación me preguntasen qué es lo que quiero, tendría una gran dificultad en responder; peor sé bien qué contestaría con precisión si se me preguntara qué es lo que no quiero.” (Igor Stravisnky, Poética musical, cuarta lección)


Grabación programa completo