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Tres Sonetos (Sobre textos de Lope de Vega, Luis de Góngora y Francisco de Quevedo)

Para Voz y piano


Comentario
Textos


Comentario


La obra Tres Sonetos fue compuesta en 1992, obedeciendo a un múltiple encargo de la Colgate University de Nueva York, el ya desgraciadamente desaparecido Comité Conjunto estadounidense-español para la cooperación cultural y educativa, y el Programa de Cooperación Cultural entre el Ministerio español de Cultura y universidades americanas, con motivo de la celebración del V Centenario del Descubrimiento de América. El encargo tenía detrás a dos importantes impulsores, profesores ambos de la Colgate University: la violinista-violista Laura Klugherz, y el catedrático de Lenguas Románicas, Robert Hathaway. Ello influyó notablemente en los planteamientos de la pieza, tanto musicales como literarios.
La remembranza del pasado que supuso la celebración del V Centenario me llevó a una intensa búsqueda entre la amplísima obra de las tres figuras cumbres de nuestro "Siglo de Oro", que condujo a la elección de tres sonetos que, pese a los cerca de cuatro siglos que pesan sobre ellos, resultan de una asombrosa modernidad: en el primero de ellos, Lope de Vega utiliza versos sueltos procedentes de diferentes sonetos y autores, en una delirante mezcla de cuatro lenguas simultáneas: cada verso está tratado en forma de una sección diferenciada de las restantes, en lo musical. En el segundo soneto elegido, Luis de Góngora alude al soneto de Lope utilizado para el primero, en una burla que adquiere crueles visos sarcásticos al emplear los llamados versos "de pie quebrado", a los que se suprime la última sílaba de palabras llanas o esdrújulas que, en consecuencia, resultan agudas, siendo imposible no "sobreentender" las sílabas que faltan, con lo que se produce una extraña sensación entre la rima real que oímos y la que se hubiera producido de no haberse realizado la supresión. En lo musical, esto intenta traslucirse en algunos momentos en que la espectativa generada por el discurso no llega a cumplirse. Por añadidura, para la parte instrumental se han empleado aquí otros cinco sonetos de Góngora, como base de una textura en que los versos han sido reordenados, deshaciendo los característicos hipérbatos, musicados en esta forma, y posteriormente recompuestos conforme a la ordenación sintáctica original, con el texto suprimido. El último soneto es quizá la muestra más sorprendente del genio de Quevedo, en el que se lleva a cabo en términos poéticos una profunda reflexión filosófica sobre el tiempo, que pasa por un asombroso empleo del lenguaje que, según José Manuel Blecua, desafía las normas más severas de la gramática de todos los tiempos en el verso Soy un fue, y una será, y un es cansado. Este tercer soneto se desarrolla sobre material procedente de una obra instrumental inmediatamente anterior, Túmulo de la mariposa, basada asimismo en un poema de Quevedo, que será interpretada a lo largo del próximo mes de abril, dentro de los conciertos que el CDMC celebra en el Auditorio Nacional de Música.
Los Tres Sonetos están dedicados a Laura Klugherz. Concebida para una voz media-grave, violín-viola, clarinete-clarinete bajo y piano, fueron estrenados por dicha intérprete junto a la pianista María Rosa Greco, el clarinetista Timothy Perry y el barítono Ramón Figueroa, el 9 de septiembre de 1992, en la Colgate Memorial Chapel de la Colgate University de Nueva York, siendo posteriormente interpretados en otros centros universitarios estadounidenses.

José Luis Turina
Madrid, Febrero de 1994



Textos


I

De versos diferentes, tomados de Horacio, Ariosto, Petrarca,
Camoes, Tasso, El Serafino, Boscán y Garcilaso


Le donne, i cavalier, le arme, gli amori,
en dolces jogos, en pracer contino,
fuggo per piú non esser pellegrino,
ma su nel cielo in fra i beati chori;

dulce et decorum est pro patria mori:
sforçame Amor, Fortuna, el mio destino;
ni es mucho en tanto mal ser adivino,
seguendo l'ire e il giovenil furori.

Satis beatus unicis Sabinis,
parlo in rime aspre, e di dolceza ignude,
deste pasado ben que nunca fora.

No hay bien que en mal no se convierta y mude,
nec prata canis albicant pruinis,
la vita fugge, e non se arresta un ora.

(Lope de Vega, Soneto 112)


II

A Lope de Vega


Hermano Lope, bórrame el soné-
de versos de Ariosto y Garcilá-,
y la Biblia no tomes en la má-,
pues nunca de la Biblia dices lé-.

También me borrarás la Dragonté-,
y un librillo que llaman del Arcá-,
con todo el comediaje y Epitá-,
y por ser mora, quemarás a Angé-.

Sabe Dios mi intención con San Isí-:
mas puesto se me va por lo devó-,
bórrame en su lugar el Peregrí-;
y en cuatro leguas no me escribas có-,

que supuesto que escribes boberí-,
lo vendrán a entender cuatro nació-;
ni acabes de escribir la Jerusá-:
bástale a la cuitada su trabá-.

(Luis de Góngora)


III

Represéntase la brevedad de lo que se vive
y cuán nada parece lo que se vivió


"¡Ah de la vida!"... ¿Nadie me responde?
¡Aquí de los antaños que he vivido!
La Fortuna mis tiempos ha mordido;
las Horas mi locura las esconde.

¡Que sin poder saber cómo ni adónde
la salud y la edad se hayan huído!
Falta la vida, asiste lo vivido,
y no hay calamidad que no me ronde.

Ayer se fue; mañana no ha llegado;
hoy se está yendo sin parar un punto:
soy un fue, y un será, y un es cansado.

En el hoy y mañana y ayer, junto
pañales y mortaja, y he quedado
presentes sucesiones de difunto.

(Francisco de Quevedo Parnaso, 63, a)