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Nada te turbe (Sobre un poema de Santa Teresa de Jesús)

Para Recitador y Piano


Comentario
Texto


Comentario


Como un buen puñado de obras de mi catálogo, Nada te turbe fue escrita por sugerencia del polifacético Luciano González Sarmiento, quien consiguió “arrancar” a un grupo de seis compositores (Eduardo Soto Millán, Francisco Novel Sámano, Alfredo Rugeles, Tomás Marco, Carlos Cruz de Castro y yo mismo) un número igual de melólogos para recitador y piano sobre textos de Santa Teresa de Jesús, en conmemoración en 2015 del V Centenario de su nacimiento.
Los textos seleccionados eran tanto poéticos como procedentes de obras místicas. Para mi melólogo elegí el bellísimo poema titulado Nada te turbe, una oración en realidad, que al parecer la Santa llevaba manuscrita en un trozo de papel para señalar las páginas de su breviario.
La música sigue la estructura del poema y el carácter contrastante de sus diez estrofas, que van desde lo místico a lo tenebroso –en la referencia al infierno– pasando por lo extático, como no podía ser menos viniendo de Santa Teresa.
Nada te turbe fue estrenado, junto con las restantes obras encargadas, en el concierto titulado “Melólogos en honor de Santa Teresa”, celebrado el 7 de junio de 2015 en el Teatro de la Villa "Santiago y San Marcos" de Alba de Tormes (Salamanca), a cargo del actor Manuel Galiana y la pianista Marisa Blanes, que fueron protagonistas asimismo de la grabación discográfica publicada ese mismo año por el sello IBS Classical.


Grabación Manuel Galiana (recitador) y Marisa Blanes (piano) (fragmento)



Primera página de Nada te turbe


Texto


Nada te turbe
(Santa Teresa de Jesús)


Nada te turbe,
nada te espante,
todo se pasa,
Dios no se muda;
la paciencia
todo lo alcanza;
quien a Dios tiene
nada le falta:
Sólo Dios basta.

Eleva tu pensamiento,
al cielo sube,
por nada te acongojes,
nada te turbe.

A Jesucristo sigue
con pecho grande,
y, venga lo que venga,
nada te espante.

¿Ves la gloria del mundo?
Es gloria vana;
nada tiene de estable,
todo se pasa.

Aspira a lo celeste,
que siempre dura;
fiel y rico en promesas,
Dios no se muda.

Ámala cual merece
bondad inmensa;
pero no hay amor fino
sin la paciencia.

Confianza y fe viva
mantenga el alma,
que quien cree y espera
todo lo alcanza.

Del infierno acosado
aunque se viere,
burlará sus furores
quien a Dios tiene.

Vénganle desamparos,
cruces, desgracias;
siendo Dios tu tesoro
nada te falta.

Id, pues, bienes del mundo;
id dichas vanas;
aunque todo lo pierda,
sólo Dios basta.