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Música fugitiva (Dos estudios sinfónicos)

Para Orquesta


Música fugitiva fue compuesta por encargo de la Fundación Caja de Madrid, con destino a ser estrenada a lo largo de la temporada 1992-93 por la Orquesta Sinfónica de Tenerife. Se trata de una obra estructurada en dos movimientos claramente diferenciados, cada uno de los cuales presenta tales dificultades que los convierten en "estudios" para orquesta. No son las dificultades siempre de tipo técnico, referido al tratamiento instrumental individual, aunque éstas abundan, sino que en su mayor parte están centradas en aspectos que ponen más a prueba la capacidad del conjunto sinfónico para salir airoso de las situaciones más dispares: desde la homogeneidad en los empastes, en el sentido más tradicional del término, hasta la heterogeneidad en los contrastes, en el sentido más avanzado, así como la habilidad del director para controlar las continuamente cambiantes situaciones del primer movimiento, o para conseguir la fluidez a partir de la densidad, en lo referente a la textura del segundo.
Todo lo antedicho puede servir de pista al oyente con respecto a una primera audición. Pero quizá todavía sea más elocuente e iluminador referir el aspecto, anecdótico si se quiere, que sirve de punto de partida para esta Música fugitiva. Compuesta a lo largo de 1992, coincide en su gestación con los actos conmemorativos del bicentenario del nacimiento de Gioacchino Rossini; y, a modo de homenaje íntimo, se basa en lo conceptual en la celebérrima obertura de El barbero de Sevilla. Cada uno de los movimientos de Música fugitiva lleva por título, como única referencia directa, una cita procedente del libreto de El barbero: así, el primer movimiento se titula Bárbara Armonía, y el segundo A mezza notte in punto. El primero recrea, muy libremente, la amplia introducción lenta de la obertura rossiniana: cada uno de los sorprendentes contrastes tímbricos y dinámicos, que allí se suceden con rapidez vertiginosa (a veces, un sólo acorde), sirven aquí de punto de referencia para una sección completa, más o menos extensa. Por su parte, el segundo movimiento se refiere a la segunda parte de la obertura: en él se llega incluso a la cita, pero en forma tan encubierta que su apreciación en la audición habrá de pasar prácticamente inadvertida.
El esquema general de este último tiempo puede resumirse así: cuatro secciones, de las que la primera y tercera corren a cargo de la cuerda, ampliamente dividida. Una obstinada nota pedal recorre ambas secciones: un mi en la primera, y un sol en la segunda, respectivas tónicas de los dos principales temas del allegro de la obertura de Rossini. Las secciones segunda y cuarta se basan, casi exclusivamente, en el desarrollo de un crescendo, por medio del habitual procedimiento rossiniano: repetición de células, y acumulación de instrumentos.
Música fugitiva (título tomado prestado de uno de los versos del soneto A Roberto Schumann, de Gerardo Diego) fue compuesta entre Madrid y El Puerto de Mazarrón, entre los meses de Junio y Diciembre de 1992. La partitura está dedicada a mi hijo Luis.

José Luis Turina
Madrid, Abril de 1993