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Rafael Alberti (1902-1999). Foto tomada hacia 1933


En forma de cuento (Sobre un poema de Rafael Alberti)

Para Voz grave y Piano


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En forma de cuento fue compuesta en diciembre de 1994 a petición de la mezzosoprano Mabel Perelstein, a quien está dedicada. Para ello seleccioné un extraño poema de Rafael Alberti, publicado en 1933 en un volumen titulado Consignas, con el que Alberti da comienzo a su etapa de “poesía comunista”, tras su afiliación al partido a raíz de la proclamación en 1931 de la II República y su afianzamiento tras su asistencia a un congreso de escritores antifascistas en la antigua Unión Soviética, y que se extiende hasta 1938.

Portada de la primera edición de Consignas (1933)

La narración en verso de la entrada progresiva de la miseria, la opresión, la injusticia y el despotismo en la vida de un niño al que sus padres se ven obligados a dejar solo diariamente para acudir al trabajo, obliga a un tratamiento musical del texto con predominio del recitativo, que rompe una y otra vez los pocos momentos líricos que intentan abrirse paso entre el carácter dramático dominante.
En forma de cuento fue estrenada por Mabel Perelstein en San Martín de Valdeiglesias (Madrid), el 17 de julio de 1999.

La mezzosoprano Mabel Perelstein (1954-2020)


Primera página de En forma de cuento



Texto


Entonces fue,
fue entonces:
cuando la ira del pedrisco
venció la resistencia de los campos
y el Sol achicharró el cadáver del trigo,
cuando poco después, ya desde otro corral cantó tu gallo
y tu vaca mugió desde otro establo
y desde otro redil tus ovejas balaron
y se murió tu perro
y en otra tierra se clavó tu arado.
Entonces fue,
fue entonces.

El jornal estaba lejos,
lejos estaba el trabajo.
Dos leguas era el camino
y las dos leguas andando.
Solo, junto a la ventana,
te dejábamos.
Si no te arrullaba el viento,
te acompañaban los pájaros.

Entonces fue,
fue entonces:
cuando la luna ensangrentaba los vallados
y los olivos
saliendo de la sombra decían algo
y los pastores
mataban por el monte los rebaños
y de un balazo
tu padre se dobló sobre un barranco
y yo corría
herida por las piedras y los cardos
y el usurero
que nos robó la sangre y el descanso
dormía viendo en sueños nuestros campos.
Entonces fue,
fue entonces.

Estabas solo en la casa,
la puerta la derribaron.
A registrar -tú dormías-
entró un hombre de a caballo.
Después, del corral vecino,
un cerdo en tu oscuro cuarto.
Entonces fue… Negro era,
y te devoró la mano.


(Rafael Alberti, Consignas, 1933)



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(Partitura completa disponible en www.asesores-musicales.com )