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Divertimento, Aria y Serenata

Para Octeto de Violas/Violoncellos


Entre las múltiples agrupaciones de cámara susceptibles de recibir el nombre de octeto resulta verdaderamente curiosa la integrada por ocho instrumentos iguales, cuyo principal exponente es el conjunto de ocho violoncellos, cuyos antecedentes habría que buscar seguramente en la primera de las Bachianas Brasileiras de Villa-Lobos, compuesta en 1930, y para el que en las últimas décadas se han generado un gran número de obras, entre arreglos y partituras originalmente escritas para esa formación, gracias a la creación con carácter estable de algunos grupos profesionales, entre los que destaca por su trayectoria el “Conjunto Ibérico” creado en 1989 por el violoncellista español Elías Arizcuren.
Sin embargo, correspondió a Emilio Mateu, catedrático de viola del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, la primicia de la creación en España de un octeto de parecidas características, pero integrado por ocho violas, que recibió el nombre de “Tomás Lestán”, en homenaje al primer catedrático de Viola del Conservatorio de Madrid, ciudad en la que fallecería en 1908. El octeto estaba formado por los alumnos de grado superior de Emilio Mateu, y dada la falta de repertorio original para dicha agrupación fui invitado en 1987 a componer una obra que, con el título de Divertimento, Aria y Serenata, fue estrenada por dicho grupo en el Auditorio del Colegio Mayor “San Pablo” de Madrid el 5 de mayo de 1988.
El octeto “Tomás Lestán” tuvo una vida efímera y no ha habido más grupos que hayan seguido sus pasos, pero afortunadamente el Divertimento, Aria y Serenata pudo sobrevivir al ser reinstrumentado unos años después, en 1991, para el octeto de violoncellos “Conjunto Ibérico”, que ya gozaba de un gran prestigio, y a cuyo cargo corrió el estreno de la nueva versión en mayo de 1992 en la Sala de Cámara del Auditorio Nacional de Música de Madrid, y su grabación en CD para el sello “Canal Grande” unos años después.
Como en otras obras mías compuestas para grupos integrados por instrumentos iguales (como los Cuatro cuartetos, para cuatro corni di bassetto, de 1994, o la Paráfrasis sobre “Don Giovanni”, para octeto de violoncellos, de 2000), ninguno de los integrantes del grupo tiene un papel más destacado o más importante que el de los demás, ya que precisamente la propia igualdad entre los instrumentos que integran el grupo es la base para un tratamiento absolutamente equitativo del material puesto en juego. De ahí, en parte, la frecuencia de una escritura fragmentada y repartida entre los ocho solistas, y que finalmente se recompone en una sola línea en el oído del público, o los pasajes imitativos en que un material melódico principal va recorriendo las diferentes partes del conjunto.
Como su propio título sugiere, el Divertimento, Aria y Serenata se articula en tres secciones que se interpretan sin solución de continuidad. La primera de ellas destaca por sus cambios de carácter, scherzante unas veces, enérgico otras, y con frecuentes ambientes puramente tímbricos que se alternan con secciones más rítmicas, dentro de una atonalidad libre. Por el contrario, el Aria tiene un sabor netamente modal, en que los ocho instrumentos parten de una melodía interpretada al unísono, del que se van desgajando poco a poco hasta terminar en un contrapuntístico divisi a ocho voces. La Serenata está compuesta en su práctica totalidad sobre la base armónica de Do mayor, a partir de la que se generan células melódicas, rítmicas y tímbricas cuya escritura pulverizada se reparte por igual por todo el conjunto. Una coda, no exenta de cierto dramatismo, rompe el éxtasis armónico anterior y pone fin a la pieza.


Grabación Octeto de violoncellos "Conjunto Ibérico" (Dir.: Elías Arizcuren) (fragmento)


Primera página de los Divertimento, Aria y Serenata (octeto de violas)


Primera página de los Divertimento, Aria y Serenata (octeto de violoncellos)