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Cuarteto con piano



Verdaderamente, no puede decirse que la agrupación camerística tradicionalmente conocida como "cuarteto con piano" (violín, viola, violoncello y piano) haya gozado de la predilección unánime de los grandes compositores, pasados y presentes. Si exceptuamos los dos de Mozart y los tres de Brahms —auténticas joyas del género—, junto con los compuestos por Schumann, Mendelssohn (bastante menos interpretados que los anteriores) y algunos otros autores más recientes (como Dvorak, Fauré, Chausson, Saint-Saëns, Walton, Copland y, ya en España, Joaquín Turina), la combinación instrumental en cuestión no parece haber corrido mejor suerte que su hermano "mayor" (en tamaño), el "quinteto con piano". Esa carencia de un repertorio abundante puede muy bien haber sido la causa de que en el panorama actual no sea fácil encontrar conjuntos estables dedicados a cultivarlo (como sí los hay en lo referente a cuartetos de cuerda, o incluso tríos con piano [violín, violoncello y piano], plantilla esta última grandemente empleada por los compositores de todas las épocas, incluida la nuestra). Ello, como es obvio, supone una fuerte disuasión tanto para el compositor, que no escribe para esa combinación instrumental porque luego no hay grupos que puedan tocar su obra, como para los intérpretes, que no parecen desear agruparse en forma estable para el cultivo de un repertorio tan limitado, en una de las muchas paráfrasis que puede tener la vieja estructura profunda del huevo y la gallina.
Este Cuarteto con piano fue compuesto a lo largo del verano de 1990 por encargo de la Fundación Juan March, en cuya sede fue estrenada el 27 de febrero de 1991 por la pianista Menchu Mendizábal y los miembros del cuarteto "Arcana" Francisco Romo, Pablo Riviere y Salvador Escrig. La obra, en la cual he deseado recoger toda la herencia procedente del pasado, en lo referente a la concepción unitaria del material instrumental, pero sin por ello hipotecar mi libertad creativa en lo referente a un lenguaje actual, se articula en tres movimientos a la manera clásica. En el primero es posible apreciar, ya desde el mismo comienzo, esa voluntad de aunar el sabor tradicional de la plantilla, junto con el deseo de someter ese "color" característico a fuertes contrastes tímbricos y lingüísticos, creando así una suerte de dialéctica constante entre tradición y modernidad. Así, se suceden una serie de secciones, en las que la preponderancia de lo temático en algunas de ellas van configurando una muy libre recreación de una posible "forma de sonata".
El segundo movimiento, molto adagio, se basa en la consecución de diversos "climax" y su posterior disolución, a través de las progresivas acumulación y eliminación de elementos, procedimiento cuyo origen puede rastrearse ya desde el primer movimiento, por los que una "estructura profunda" sencilla va adquiriendo paulatinamente una compleja "estructura superficial", valga la comparación con los postulados lingüísticos chomskianos. El tercer movimiento es de nuevo una libre interpretación de otra forma tradicional: el rondó de sonata, que a su vez no era otra cosa que una libre interpretación de las formas rondó y sonata, por las que ambas quedaban aunadas en una curiosa simbiosis. Un estribillo, en el que se heredan los procedimientos acumulativos del movimiento anterior, enmarca —muy libremente— tres coplas, la segunda de las cuales (prestissimo) se caracteriza por una vertiginosa secuencia quasi-repetitiva, con gran protagonismo del piano. Una muy difícil coda sirve de cierre a la obra, en una suerte de "apoteosis" del procedimiento de paulatina acumulación, llevado aquí a sus últimas consecuencias.

José Luis Turina
Madrid, febrero de 1991

Enlace YouTube: Primer movimiento; Segundo movimiento; Tercer movimiento



Primera página del Cuarteto con Piano