Presentación del concierto conmemorativo del décimo aniversario del Grupo Cosmos

Madrid, Círculo de Bellas Artes, 23 de noviembre de 1998


Buenas noches, Sras. y Sres.
Agradezco en primer lugar al Grupo Cosmos que haya tenido la gentileza de invitarme a compartir con Leopoldo Hontañón la presentación de este concierto de celebración de su 10º aniversario. Entre los muchos factores que son dignos de resaltar, uno de ellos es esta curiosa y no menos feliz idea de que, junto a los intérpretes, que son los más que justos protagonistas del acto, suban al escenario un crítico y un compositor, y, por lo que a mí respecta, me apresuro a decir que, aunque hablo en nombre de los autores de las obras del programa de esta noche, nada más lejos de mi intención que representarles: todo lo que diga es en nombre propio, aunque naturalmente espero que sea unánimemente compartido por ellos.
Decía hace un momento que coinciden en este acto una gran cantidad de factores a resaltar. Como no quiero abusar ni de su paciencia, ni del tiempo propio de una presentación como ésta, me centraré en aquéllos que, por unas cosas u otras, resultan, a mi juicio, más significativos.
En primer lugar, y aunque parezca una perogrullada, es de destacar que el Grupo Cosmos conmemore su décimo aniversario con un concierto. Los chicos del Cosmos podían haber celebrado una fecha tan señalada con una opípara comida, con un viaje de placer, o con cualquiera de los procedimientos lúdicos habituales en este tipo de efemérides; sin embargo han preferido dedicar su trabajo de los meses pasados a preparar este concierto, con lo que el acto jubilar que para cualquiera tiene la celebración de un aniversario sonado, para ellos sólo tenía sentido si pasaba por el trabajo previo de preparación del mismo. ¿Por qué? Porque es precisamente trabajando como ellos disfrutan. Y como saben que no son los únicos, pues muchos de los que nos dedicamos a este mundo adolecemos del mismo defecto, nos han puesto a trabajar a los demás, para que celebremos con ellos su aniversario en perfecta sintonía. ¿Cómo? Pidiendo para este acto a unos cuantos compositores amigos, los que integramos este programa, la composición de una obra, o la instrumentación de una pieza ya existente. Entre la frase "Cumplimos diez años, ven a nuestra fiesta", y la frase "Cumplimos diez años, así que ponte las pilas, porque tienes dos meses para escribirnos una obra", media una importante diferencia cualitativa que creo innecesario comentar.
En segundo lugar, como muy bien saben todos cuantos conozcan su trayectoria, y como se pondrá de manifiesto a lo largo del concierto, el Grupo Cosmos practica un repertorio difícil y, en buena medida, disuasorio para la gran mayoría de la gente, poco familiarizada con el mundo estético contemporáneo, si bien el programa de esta noche, deliberadamente lúdico, revela que el sentido del humor también tiene cabida en dicho mundo. En nombre de todos los compositores contemporáneos programados por el Grupo Cosmos a lo largo de estos diez años deseo agradecer públicamente su ejemplar atención a nuestras obras, y que, por interpretarlas, hayan voluntariamente dejado de lado un repertorio más convencional que podía haberles reportado, en un tiempo muy inferior a una década, un público más numeroso y un éxito más inmediato. Con eso se demuestra una calidad artística y humana de primer orden. Pero de buenas palabras sólo no se vive, y esa adscripción a una determinada música obliga a la dependencia, por parte de todos sus miembros, de la estabilidad de un medio de vida individual que permita que, casi como un lujo, pueda desarrollarse a su abrigo el trabajo colectivo del que vamos a ser testigos dentro de unos minutos.
Y en una coincidencia curiosa, pero altamente significativa, resulta que la práctica totalidad de los componentes del Grupo Cosmos comparten el mismo tipo de medio de vida estable, que no es otro que el de la docencia como profesores de música en diferentes conservatorios profesionales de Madrid y de sus alrededores, actividad que comparto asimismo con todos ellos, lo que hace que me identifique plenamente con los problemas del grupo y genere con sus miembros una onda especial de simpatía. A su vez, ello es para mí motivo de una doble reflexión, que me limito aquí a enunciar: por un lado, y como cualquier Jefe de Estudios sabe, si nada hay más complicado que coordinar el horario de media docena de profesores, imagínense lo que supone para el grupo la mera planificación de los ensayos, que por razón del trabajo docente individual de sus integrantes deben por lo general quedar concentrados en fines de semana y en la más absoluta nocturnidad que, si bien resulta muy útil para mantener un toque indispensable de bohemia artística, exige unas dosis evidentes de entusiasmo por el trabajo y de generosidad para su realización. Por otro lado, es lógico suponer que, en buena medida, la actividad didáctica desarrollada en el aula por los componente del grupo se impregnará con frecuencia del ambiente que rodea a los ensayos, que las obras serán muchas veces mostradas a los alumnos y examinadas con ellos, y que estos, movidos tanto por afecto al profesor como por el interés que haya sabido transmitirles, formarán parte del público de las diferentes actuaciones, como estoy seguro de que ocurre en este acto. De este modo se consigue que los objetivos docentes no terminen en el recinto del centro, sino que se enriquezcan al servir el profesor de puente idóneo entre el alumno y el ejercicio profesional.
Por todos estos motivos, y por muchos más que el tiempo impide desplegar aquí, todos debemos alegrarnos de que un grupo dedicado a la interpretación de la música contemporánea como el Cosmos haya llegado a cumplir diez años de existencia, máxime si se tiene en cuenta lo inhóspito, por no decir abiertamente hostil, del entorno en el que se ven obligados a desenvolverse, en el que el interés mayoritario por los grandes solistas, por los deslumbrantes conjuntos sinfónicos y por las costosas y espectaculares producciones operísticas anula en la práctica el correcto desarrollo de la música camerística, en general, y el de la contemporánea, en particular, poniendo en continuo riesgo la simple supervivencia de las pocas agrupaciones que tienen el valor de adentrarse por ese terreno. Por todo ello, la mejor forma en que podemos felicitar a los integrantes del Grupo Cosmos por esta década recién cumplida es manifestándoles nuestro apoyo incondicional como críticos, autores y público, para así hacerles saber que todos queremos que este acto no signifique otra cosa que, sencillamente, la celebración de los primeros diez años de su existencia.
De todo corazón, muchas felicidades. Y a todos ustedes, muchas gracias por su atención.